ARTE

La Pasión descrita por el escultor J.M. Subirachs

Siempre recordaré las palabras de mi profesor de escultura de primer curso de la facultad. Nos decía que para llegar a hacer buena abstracción había que empezar realizando figuración y estilo académico. Y esta afirmación se confirma en el gran artista Subirachs, recientemente fallecido. Él fue capaz de esculpir formas humanas bien curvilíneas en su primera etapa noucentista, hasta llegar a la abstracción pura. La lectura de su evolución se entiende muy bien en su Mujer en la playa, donde las líneas orgánicas dan paso a las abstractas. Incluso en la simplicidad de Monumento a Hospitalet podemos captar el movimiento y la tensión expresado por esas cuñas rojas

 

 

 

 

 

 

Pero lo que más me fascina de su obra es esa síntesis entre figuración y esquematismo a la que llegó en su trabajo de la Fachada de la Pasión de la Basílica de Sagrada Familia. Tengo la suerte de pasar a menudo por delante de ella y  es un privilegio poder observar el estilo para mí más característico de su escultura: los grupos que representan la narración del Vía Crucis.

Mi hijo y yo tenemos un ritual en verano, en esas noches cálidas en las que nos gusta pasear tomando un helado. Acabamos paramos delante de la fachada para hacer un recorrido visual a través de las esculturas, tal como lo ideó Subirachs,  y vamos enumerando por orden cronológico los acontecimientos descritos en el evangelio -“…aquí es cuando… y luego pasa aquello… y después…”-, fijándonos en los detalles iconográficos y en la expresiones de las figuras que nos sitúan en la escena como si se tratara de una película.

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